Por Marcelo R. Cimino Argondizzo
Concluido el recorrido por el Hangar F-16, la visita continuó por dos edificios auxiliares anexos al hangar principal, siempre dentro de la zona clasificada, destinados a tareas vinculadas con él AME (Alternate Mission Equipment), es decir, el conjunto de equipamientos e interfaces externos que permiten configurar y sostener a la aeronave para las diferentes misiones.
Más allá del hangar: el soporte del sistema de armas
Ya fuera del Hangar F-16, nos dirigimos hacia uno de los dos edificios auxiliares que forman parte del complejo. El primero de ellos alberga al Taller de Guerra Electrónica, mientras que el segundo se encarga del Fuel Backshop (taller de sistemas de combustible)
Se trata de antiguas naves que fueron completamente reconstruidas y reacondicionadas para cumplir estas nuevas funciones. La infraestructura cuenta con cubiertas de chapa y cerramientos mediante paneles de poliuretano, conformando espacios especialmente acondicionados para mantener un control permanente de la humedad y una temperatura estable, condiciones indispensables para el almacenamiento, mantenimiento y manipulación de los equipos.
El primero de estos edificios alberga el Taller de Guerra Electrónica. Allí pudimos observar los pods de designación y navegación LITENING G4, fabricados por Northrop Grumman. Si bien las restricciones de la visita no permitieron acceder a un desglose de los equipos y sensores instalados en su interior, sí fue posible observar las cantidades disponibles, la forma en que cada pod es manipulado e intervenido y los procedimientos establecidos para su almacenamiento bajo estándares OTAN.
Durante la visita también recibimos una explicación sobre las capacidades del LITENING G4, uno de los principales sistemas asociados a la configuración de misión del F-16. Se trata de un sistema electroóptico/infrarrojo multimisión, cuya arquitectura modular integra distintos sensores y sistemas destinados a la adquisición, identificación, seguimiento y designación de objetivos.
Entre sus capacidades se encuentran los sensores infrarrojos de visión frontal (FLIR) y los sensores electroópticos basados en tecnología CCD, además de sistemas de designación láser, seguimiento automático de objetivos, simbología en color y diferentes niveles de magnificación. Esta combinación permite obtener imágenes de alta resolución a distancia, identificar y seguir objetivos y proporcionar información de apoyo para la navegación y el empleo táctico de la aeronave.
En el mismo taller pudimos apreciar los pilones de autoprotección integrados PIDS+ y ECIPS+, desarrollados por la empresa danesa TERMA. Estos sistemas se instalan bajo las alas y, además de permitir mantener la capacidad de transporte de armamento o cargas externas, integran distintos componentes destinados a incrementar las capacidades de autoprotección de la aeronave.
Cada PIDS+ puede incorporar tres sensores de alerta de lanzamiento de misiles AN/AAR-60(V)2 MILDS F (Missile Launch Detection System, Fighter), fabricados por la empresa alemana HENSOLDT. Se trata de sensores pasivos capaces de detectar la firma infrarroja característica producida por el lanzamiento y aproximación de un misil.

La información obtenida por estos sensores es procesada junto con la correspondiente al sistema de guerra electrónica de la aeronave, permitiendo generar una representación de las amenazas que es presentada al piloto a través de los sistemas de misión del cockpit. La integración de estos elementos incrementa la capacidad de supervivencia del caza y, al mismo tiempo, proporciona información que puede ser utilizada por los operadores de Guerra Electrónica para analizar y actualizar los escenarios de amenaza y las respuestas disponibles.
Combustible y equipos de misión
Continuando con el recorrido, ingresamos al segundo edificio auxiliar, correspondiente al Taller de Sistemas de Combustible o Fuel Backshop, donde se almacenan y procesan los tanques de combustible externos destinados al F-16.
En ese momento se encontraban allí dos tanques externos de 370 galones, conectados a sus respectivos sistemas de ventilación hacia el exterior y con sus correspondientes conexiones a tierra. También podían observarse abiertas diferentes tapas de inspección, dejando a la vista parte de los circuitos y sistemas internos.
A simple vista era posible apreciar el tratamiento RAM (Radar Absorbent Material) aplicado sobre la superficie de los tanques. Allí nos explicaron los procedimientos empleados para su tratamiento y mantenimiento, mientras que la Fuerza Aérea se encuentra a la espera de incorporar tanques externos de mayor capacidad.
Cabe recordar que, como mencionáramos en nuestro artículo anterior, la Fuerza Aérea se encuentra recuperando otro hangar de importantes dimensiones dentro del Área Material Río Cuarto, donde se prevé concentrar los distintos elementos relacionados con él AME (Alternate Mission Equipment).
Precisamente por esta razón, en el Fuel Backshop también se almacenan y procesan elementos destinados al entrenamiento y preparación de las distintas configuraciones de misión. Entre ellos pudimos observar una cantidad importante de CATM-9 Sidewinder (Captive Air Training Missile) instalados en sus correspondientes afustes.
Junto a ellos se encontraban también contenedores con diferentes secciones delanteras de estos sistemas, incluyendo conjuntos destinados al entrenamiento y componentes correspondientes a las distintas configuraciones disponibles.
El recorrido por estos dos edificios permitió observar una parte del sistema que normalmente permanece fuera de la mirada cuando se habla de un nuevo avión de combate: todo aquello que debe funcionar, mantenerse, almacenarse y estar disponible para que la aeronave pueda finalmente cumplir una misión.

El control invisible del mantenimiento
Luego de recorrer estos dos últimos talleres, regresamos al Hangar F-16, donde, antes de finalizar la visita, tuvimos la posibilidad de realizar consultas específicas sobre distintos aspectos relacionados con la operación y el mantenimiento del SdArm. Una de ellas estuvo referida al control de DOE (Daño Producido por Objeto Extraño), internacionalmente conocido como FOD (Foreign Object Damage), particularmente en las áreas de plataforma donde operan los Viper. Al respecto, se nos explicó que actualmente se utilizan equipos barredores y de aspiración arrendados, de características similares a los empleados habitualmente en aeropuertos comerciales. Paralelamente, se encuentra prevista la incorporación de equipos propios, cuya llegada se estima para las próximas semanas.
También consultamos sobre el control del herramental y la calibración de los equipos destinados al mantenimiento de los F-16, un aspecto particularmente sensible en un SdArm de estas características.
En este sentido, se nos explicó que el Sistema de Gestión Logística ILIAS mantiene un inventario completo y actualizado de las herramientas y elementos de medición asociados a cada matrícula, permitiendo conocer tanto los elementos disponibles en stock como aquellos asignados a cada aeronave. El sistema contempla además los elementos que deben someterse a controles por vencimiento de vida útil, ensayos específicos o procesos de calibración.
De esta manera, el control del herramental no se limita a saber qué herramientas están disponibles, sino que permite mantener la trazabilidad de cada elemento y conocer en qué condición se encuentra para poder ser utilizado en una tarea de mantenimiento.
Para el sostenimiento del F-16, la Fuerza Aérea Argentina también se rige por los SATOP (Security Assistance Technical Order Program), sistema mediante el cual se administra y mantiene actualizada la documentación técnica y las órdenes técnicas aplicables al mantenimiento de los sistemas adquiridos mediante los programas de asistencia y cooperación de los Estados Unidos.
A esto se suman distintos cronogramas de asistencia técnica contratados mediante las correspondientes LOA (Letter of Offer and Acceptance) que forman parte del Programa Peace Condor F-16, destinados a acompañar la incorporación y puesta en servicio del nuevo sistema de armas.
Son aspectos que pueden pasar inadvertidos frente a la presencia del propio avión, pero que resultan fundamentales para comprender la dimensión real del proceso de incorporación del F-16. Un sistema de armas no se sostiene únicamente con aeronaves, pilotos y mecánicos: requiere también infraestructura, herramientas, documentación técnica, control metrológico, logística y una cadena permanente de asistencia que permita mantener cada elemento dentro de los parámetros establecidos.
Conclusiones
Quien crea que el Programa F-16 se resume a la llegada de los aviones, se equivoca. Los cazas son apenas la punta de una pirámide construida sobre una profunda transformación en infraestructura, procedimientos, capacitación, gestión y sostenimiento logístico.
Lo observado en el Área Material Río Cuarto permite constatar la incorporación de un verdadero cambio de paradigma dentro de la Fuerza Aérea Argentina, donde el SdArm comienza a ser concebido desde una perspectiva integral, incluyendo la selección del equipamiento, su sostenimiento durante todo el ciclo de vida, la capacitación, el mantenimiento y la actualización de sus capacidades.
El verdadero valor de estos conceptos es que no deberían quedar circunscriptos al F-16. La gestión del ciclo de vida, la interoperabilidad, el entrenamiento conectado y la operación multidominio pueden generar un efecto de derrame sobre el resto de los sistemas de la Fuerza Aérea y, progresivamente, sobre las demás Fuerzas Armadas.
El desafío, ahora, será sostener este cambio en el tiempo.

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