Por Marcelo R. Cimino Argondizzo

En nuestra entrega anterior priorizamos un texto elaborado por el propio equipo del F-16, con el propósito de establecer un orden del recorrido y respetar la terminología técnica empleada por sus especialistas. En esta segunda entrega, en cambio, intentaremos describir con palabras todo aquello que la prensa pudo observar, pero que no le fue permitido fotografiar e, incluso, sobre lo cual se restringió la tradicional toma de apuntes en papel y lápiz.

Tal es así que, saltearemos la actividad operativa en la plataforma de vuelo y prácticas básicas de pilotaje y dominio de la aeronave, dado la gran cantidad de material fotográfico y audio visual vertido en la web por los diversos medios asistentes al «media day»

En nuestro caso, Full Aviación llegó al Área Material Río IV por vía terrestre. Desde el primer momento quedó en evidencia el riguroso esquema de seguridad que rodea a la Base: controles sobre vehículos y visitantes, múltiples anillos de protección y personal armado de la Dirección de Defensa y Seguridad Terrestre.

A medida que nos aproximábamos a la zona clasificada —vedada al personal no autorizado—, las medidas de seguridad se intensificaban. El ingreso exigía un doble control de identidad mediante credenciales específicas, mientras que toda el área permanecía bajo monitoreo redundante mediante sensores, protegida por inhibidores de señales y sistemas de comunicaciones encriptadas.

Dentro de este perímetro se encuentran, al aire libre y dispuestos de manera ordenada, varios contenedores de dimensiones similares a las empleadas en el transporte marítimo. No obstante, se trata de unidades de diseño específico, dotadas de múltiples accesos —a diferencia de un contenedor convencional— y construidas conforme a la norma MIL-STD (Military Standard).

Como era de esperar, antes de ingresar debimos dejar en una sala especialmente destinada para ello nuestras mochilas, equipos fotográficos y de grabación, relojes inteligentes y teléfonos celulares. El nivel de vigilancia era tal que un gesto tan cotidiano como abrir una riñonera o llevar la mano al bolsillo para buscar un caramelo bastaba para que los guardias modificaran de inmediato su postura y estado de alerta. Literalmente.

Imagen: Gentileza Fuerza Aérea Argentina

Completados los protocolos de seguridad, ingresamos al ahora Hangar F-16, resultado de la reconstrucción integral del antiguo Hangar del Escuadrón Montaje Nro 1 (también conocido como Hangar Mirage o Hangar3). Sus amplias dimensiones permiten que convivan bajo un mismo techo el Escalón Técnico y el Escalón Aéreo.

A simple vista se aprecia la magnitud de las obras realizadas. Se reforzó la estructura existente, se reemplazaron todas las chapas, tanto del techo como de las paredes laterales. Los pisos fueron completamente renovados mediante tareas de consolidación, nivelado, rectificado y tomado de juntas, para luego recibir un recubrimiento epoxi de alta resistencia a la abrasión. Del mismo modo, se distinguen claramente las diferentes líneas de servicios, tanto las básicas como aquellas específicas destinadas al mantenimiento y apoyo de las aeronaves que allí se alojan. Absolutamente todo bajo estándares OTAN.

Al respecto agregar que, paralelamente la FAA se encuentra trabajando en la reconstrucción de otro hangar de importantes dimensiones, allí en el Área Material Río Cuarto, con el objetivo puesto en dejarlo al mismo nivel y estándar, que el que hoy ya se dispone para los F-16AM/BM.

Como señalábamos más arriba, las generosas dimensiones del hangar permiten que coexistan dos sectores perfectamente definidos. Por un lado, un amplio espacio destinado al mantenimiento de las aeronaves, equipado con diferentes docks aeronáuticos especializados para la ejecución de tareas de mantenimiento y trabajos de upgrade sobre los Viper. Estos box contenerizados se distribuyen en forma de «U» sobre la periferia de la nave principal.

Por otro lado, el sector que concentra al Escalón Aéreo, donde se ubican las offices destinadas a pilotos e instructores junto al personal de apoyo de misión. La mayoría de estas dependencias se encuentran emplazadas en un primer nivel, sobre ambos laterales del hangar. Cabe agregar que cada dependencia de las descriptas requiere de ingreso con identificación personal.

Al momento de la visita, en el interior del Hangar F-16 se encontraba un ejemplar biplaza cumpliendo un intervalo de mantenimiento preventivo sobre el sistema de comandos de vuelo. Durante la inspección era posible observar una Unidad de Potencia Hidráulica externa (HPU, Hydraulic Power Unit) conectada a uno de los planos de la aeronave mediante una manguera de alta presión, mientras que sobre el plano opuesto se encontraban instalados diversos equipos electrónicos destinados a las tareas de verificación y diagnóstico.

Al respecto, cabe recordar que el S.Arm F-16 AM/BM constituye el primer caza de la Fuerza Aérea Argentina equipado con un sistema de control de vuelo Fly-by-Wire. En este sistema, los movimientos milimétricos que el piloto imprime al stick son procesados por una computadora de control de vuelo, la cual determina qué superficies de control accionar y en qué medida. Esta arquitectura proporciona un mayor margen de seguridad dentro de la envolvente de vuelo y permite explotar al máximo las prestaciones de la aeronave, evitando que el piloto exceda los límites estructurales o aerodinámicos establecidos para el avión.

En este sentido, el personal técnico se sustenta en el Sistema de Gestión Logística ILIAS como herramienta principal de asistencia, ya que este permite a los mecánicos verificar cada uno de los procedimientos, así como las herramientas e insumos necesarios para completar las diferentes órdenes de trabajo. Para ello, emplean computadoras portátiles específicas para estas tareas (wireless capable ruggedized laptops), las cuales se conectan al sistema mediante una red Wi-Fi encriptada.

Imagen: Gentileza Fuerza Aérea Argentina

Continuando con la visita, ascendimos al primer nivel, donde accedimos a la Sala de Operaciones (Current Ops), desde la cual se planifican, coordinan y supervisan las actividades de vuelo. A simple vista se distinguen numerosos monitores que presentan información meteorológica de origen satelital, datos del radar de tránsito aéreo y distintos parámetros vinculados con la planificación de las operaciones previstas para la jornada. Es en esta sala donde se presenta el plan diario de entrenamiento, herramienta que permite monitorizar el avance del syllabus o patrón de vuelo de cada piloto, facilitando el seguimiento del grado de cumplimiento de las distintas actividades programadas.

El siguiente paso del recorrido nos llevó al interior de una de las salas seguras de Briefing (SCIF o Sensitive Compartmented Information Facility), un recinto especialmente acondicionado para el tratamiento de información sensible y clasificada.

En este espacio se desarrollan las reuniones previas al vuelo, donde pilotos e instructores analizan en detalle las maniobras previstas, los perfiles de misión, los posibles escenarios tácticos, las amenazas simuladas y los procedimientos particulares que regirán cada salida.

Una vez finalizada la misión, la misma sala se transforma en el centro de Debriefing, posiblemente una de las instancias más importantes del proceso de instrucción. El recinto dispone de numerosos monitores de gran formato sobre los que se proyecta toda la información registrada durante el vuelo por los diferentes sistemas del Viper: grabadoras digitales de video y datos (DVDR), dispositivos de registro de estado sólido, cámaras de a bordo y otros sistemas destinados al análisis posterior de la misión.

Luego, se nos explicó que, mediante un software especializado de Debriefing, los pilotos e instructores pueden reconstruir el vuelo segundo a segundo, reproduciendo con precisión los parámetros de la aeronave, las comunicaciones, el empleo de sensores y cada una de las acciones ejecutadas por el piloto. El objetivo no es únicamente evaluar el cumplimiento de la misión, sino identificar oportunidades de mejora y reforzar los procedimientos correctos.

Esta etapa constituye uno de los pilares de la cultura operacional de las fuerzas aéreas modernas. Durante el Debriefing las puertas permanecen cerradas y los grados jerárquicos quedan temporalmente al margen para dar lugar a un análisis técnico, objetivo y profundamente crítico de cada decisión adoptada en vuelo. La premisa es aprender de los errores y perfeccionar constantemente el desempeño de la tripulación.

No resulta extraño, entonces, que la preparación previa, la ejecución de la misión y el análisis posterior demanden en conjunto jornadas de trabajo que pueden superar las diez horas.

Imagen: Gentileza Fuerza Aérea Argentina

Posteriormente, visitamos la sala de Equipos de Vuelo o AFE (Aircrew Flight Equipment), donde pudimos tomar contacto con la nueva generación de equipamiento destinado a los pilotos del F-16.

Entre los elementos más destacados se encuentran los modernos pantalones antigravedad FCAGS (Full Coverage Anti-G Suit), los mismos que equipan a los pilotos de los F-35 Lightning II y F-22 Raptor. A diferencia de los tradicionales trajes antigravedad, el FCAGS ejerce una compresión más uniforme sobre las piernas y el abdomen, mejorando la tolerancia fisiológica del piloto a las elevadas aceleraciones y retrasando la aparición de los efectos que pueden conducir a la pérdida de conciencia inducida por fuerzas G (G-LOC).

Si bien la tolerancia a las aceleraciones positivas varía de una persona a otra, el FCAGS proporciona aproximadamente 1,5 G adicionales de protección respecto del traje antigravedad convencional. Este incremento no solo amplía el margen de seguridad durante las maniobras de alta carga, sino que también permite al piloto explotar con mayor eficacia las prestaciones del F-16, ya que reduce el esfuerzo físico requerido para ejecutar la AGSM (Anti-G Straining Maneuver o Maniobra de Tensión Antigravedad), técnica que combina una respiración controlada con la contracción intensa de los principales grupos musculares para mantener el flujo sanguíneo hacia el cerebro durante maniobras de alta aceleración.

Entre los elementos que más llamaron nuestra atención se encontraba el casco designador Joint Helmet-Mounted Cueing System (JHMCS), un sistema que proyecta sobre la visera del piloto información esencial de vuelo y de misión, permitiéndole además designar blancos y orientar los sensores y determinadas armas simplemente mediante el movimiento de la cabeza. Esta capacidad reduce significativamente los tiempos de reacción y amplía las posibilidades tácticas durante el combate aire-aire y aire-superficie.

Junto al JHMCS también pudimos observar un «clásico» casco HGU-55/P, ampliamente utilizado en la aviación de combate occidental, además de un novísimo casco de fibra de carbono que, por sus características, correspondería muy probablemente a un Gentex HGU-104/P PURSUIT, diseñado para ofrecer una mayor protección balística, menor peso y una mejor integración con los modernos sistemas de misión.

Imagen: Gentileza Fuerza Aérea Argentina

El recorrido prosiguió hacia la sala donde se encuentra el simulador de vuelo del F-16, un Air Combat Trainer del tipo Deployable Advanced Readiness Trainer (DART), diseñado y desarrollado por las firmas danesas IFAD y ArenaLogic.

El simulador reproduce con gran fidelidad la cabina, la envolvente de vuelo y los sistemas de misión del Viper, permitiendo al instructor recrear desde procedimientos normales hasta todo tipo de emergencias, fallas de sistemas y complejos escenarios tácticos con un elevado grado de realismo.

Una de sus capacidades más destacadas es la posibilidad de integrarse mediante el Link 16 a una misión en red, permitiendo que el alumno participe junto a otras aeronaves reales o virtuales y sea reconocido por el resto de los participantes como un F-16 más dentro del escenario táctico. De esta manera, es posible entrenar procedimientos de combate y operaciones combinadas en un entorno altamente inmersivo, sin necesidad de poner una aeronave en vuelo.

El sistema DART permite la ejecución de misiones aire-aire (A/A) y aire-tierra (A/G), incorporando capacidades avanzadas como el pod de designación Litening G4, Data Link Táctico, y la integración con controladores aéreos avanzados Forward Air Controller / Joint Terminal Attack Controller (FAC/JTAC) y operadores de radar Ground Controller Interceptor (GCI). Además, bajo el concepto de entrenamiento LVC (Live, Virtual and Constructive), los simuladores pueden operar conectados con aeronaves reales en vuelo y sistemas simulados controlados por inteligencia artificial, lo que permite realizar ejercicios tácticos a gran escala con un número reducido de aeronaves reales.

A medida que avanzaba nuestra visita por las instalaciones destinadas al S.Arm F-16 AM/BM, pudimos constatar en el terreno buena parte de aquello que la Fuerza Aérea Argentina había anticipado apenas unos meses atrás. Pero, más allá de la infraestructura y los medios observados, el recorrido permitió apreciar también una nueva forma de entender la preparación, el mantenimiento y la operación de un sistema de armas de estas características.

En nuestra próxima y última entrega abordaremos los sectores que aún restan conocer y sumaremos algunas consideraciones surgidas de esta visita, procurando completar, desde nuestra particular mirada, una visión integral sobre el proceso de incorporación y puesta en servicio del F-16 en la Fuerza Aérea Argentina.

# Enlace a la Primera Parte de este trabajo

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