Por Marcelo R. Cimino Argondizzo.
Como es de público conocimiento, el medio Clarín publicó un artículo/denuncia referida a la adquisición del Embraer ERJ 140 LR matrícula T-94 “55 Héroes”, en el cual contrapone distintas cifras. Más allá de la manera en que se haya desarrollado el proceso licitatorio —algo que deberá determinar la Justicia—, nuestra intención como medio especializado es visibilizar valores y aportar contexto técnico.
Ciertamente, un ERJ 140 LR con cerca de 34.000 horas de vuelo cuesta en el mercado entre dos y dos millones y medio de dólares. Sin embargo, ese valor corresponde a aeronaves en estado de estacionamiento prolongado en el desierto y no en condición operativa. No es raro entonces que los costos derivados de la aplicación de distintos Boletines de Servicio, Checks correspondientes y tareas inherentes al Prolongado Almacenamiento representen incluso un valor superior al de la propia aeronave.
Cabe recordar que, durante la gestión anterior, tanto de gobierno como de la JEMGFA, por los ERJ 140 LR matrículas T-95 y T-96 se pagaron aproximadamente 3,75 millones de dólares. En cambio, por el T-94 se abonaron cerca de 4 millones de dólares, aunque, a diferencia de los ejemplares anteriores, el pago se realiza en cuotas. Si se consideran los índices de inflación internacionales y las facilidades de pago obtenidas, la operación de compra del “55 Héroes” incluso resulta más conveniente que la de los otros ejemplares.
Ahora bien, los ERJ 140 LR vienen a reemplazar a los venerables Fokker F-28 Fellowship, modelo del cual la FAA dispone actualmente de tres ejemplares y para los cuales rota permanentemente motores. El problema radica en que para el Spey Junior del F-28 existen cada vez menos centros de mantenimiento en el mundo y, año tras año, los costos de overhaul aumentan de manera considerable.
Tal es así que, si en 2020 procesar un Rolls-Royce RB183-2 costaba entre 1 y 1,2 millones de dólares, hoy ese valor puede alcanzar los 1,8 millones de dólares, según la última cotización presentada por Dallas Aerospace. A modo ilustrativo, estimado lector, la FAA pagó cerca de 14 millones de dólares por los últimos IA-63 Pampa III, cifra que no resulta descabellada dentro de la industria aeronáutica, aunque sí sirve para dimensionar los costos que maneja el sector.
También corresponde recordar que ninguna adquisición se concreta sin la aprobación previa del gasto por parte del Ministerio de Defensa argentino. Esta mención viene al caso por las declaraciones del exministro de Defensa Luis Petri, quien públicamente buscó desmarcarse de la incorporación e incluso adoptó un rol de denunciante, cuando difícilmente la operación pudiera haberse concretado sin su autorización (ejemplo de procedmiento). Esto deja en evidencia una marcada contradicción política y una actitud oportunista respecto de la FAA, institución que no dudó en utilizar como escenario de sus producciones fotográficas al estilo Top Gun y de sus aspiraciones políticas.
¿Por qué intervenimos en esta discusión, cuando quizá lo más sencillo para un medio especializado sería mantenerse al margen? Porque la FAA necesita, al menos, otros tres Embraer ERJ 140 LR adicionales y, conociendo la dinámica de estas cuestiones en nuestro país, el silencio podría terminar atentando contra futuras incorporaciones de aeronaves que resultan necesarias para el funcionamiento cotidiano de nuestra Nación.
Este es nuestro aporte al debate; será usted, estimado lector, quien analice la información y saque sus propias conclusiones.




