Por Marcelo R. Cimino Argondizzo

La reciente licitación impulsada por el Ejército Argentino para incorporar vehículos blindados de exploración 4×4 permite avanzar sobre las características de las plataformas que pretende incorporar la Fuerza, así como establecer una primera aproximación a los modelos existentes en el mercado internacional.

Analizando parte del pliego de especificaciones técnicas correspondiente al proceso de adquisición, concretamente al Anexo 4, Especificación Técnica TEC 28/01/26, elaborado por la Dirección General de Material del Ejército Argentino y fechado el 14 de septiembre de 2026.

El documento establece que los vehículos deberán ser nuevos, sin uso, con año de fabricación coincidente con el de adjudicación o entrega, y corresponder a modelos de producción en serie, debidamente homologados. Quedan expresamente excluidos los prototipos y las unidades en fase de desarrollo.

Este último requisito resulta particularmente relevante, puesto que permite descartar, bajo las actuales condiciones del pliego, una adquisición de unidades usadas provenientes de excedentes militares estadounidenses, modalidad conocida como EDA (Excess Defense Articles).

Cabe recordar que el ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti, había señalado anteriormente que se encontraban analizando algunos lotes disponibles del Ejército de los Estados Unidos, declaraciones que permitían contemplar la posibilidad de incorporar vehículos de segunda mano. Sin embargo, las condiciones técnicas ahora conocidas establecen expresamente la exigencia de unidades nuevas.

En cuanto a las exigencias técnicas, el Ejército requiere vehículos blindados 4×4 destinados a operaciones de exploración y reconocimiento, con capacidad para cinco tripulantes, un peso bruto máximo de 11.000 kilogramos y una carga útil nominal no inferior a 1.200 kilogramos.

En cuanto a la motorización, se exige un propulsor diésel turboalimentado, con una relación mínima de 23 HP por tonelada, transmisión automatizada o superior, tracción integral permanente y suspensión independiente en las cuatro ruedas.

Entre otras prestaciones, se establece una velocidad final mínima de 80 km/h, autonomía no inferior a 450 kilómetros y capacidad de vadeo de 700 milímetros sin preparación.

Respecto del armamento, el vehículo deberá disponer de una torreta manual adaptable a ametralladoras MAG o M240B de 7,62 mm, o M2 de 12,7 mm, contemplándose además la posibilidad de incorporar un lanzagranadas MK19 de 40 mm.

Asimismo, se exige que pueda ser transportado en una aeronave C-130 Hércules, previa preparación y sin la torreta. Otro aspecto relevante corresponde a las dimensiones establecidas: una longitud comprendida entre 4.500 y 5.500 milímetros, una distancia entre ejes de 3.000 a 3.500 milímetros y una altura máxima de cabina de 2.400 milímetros.

JLTV

En materia de protección balística, el documento establece que las características específicas serán comunicadas a los interesados mediante un acuerdo de confidencialidad, por lo que no es posible determinar públicamente el nivel de protección requerido.

Las posibles plataformas occidentales

En función de las características establecidas en el pliego, y aunque por el momento no se dispone de mayores precisiones respecto de los fabricantes que podrían participar del proceso, en el mercado occidental existen distintas plataformas cuyas prestaciones permiten considerarlas dentro de un primer análisis comparativo.

Entre ellas se encuentran el Oshkosh JLTV estadounidense, el Iveco Defence Vehicles LMV2 italiano y el Arquus Sherpa Light Scout francés, vehículos concebidos para operaciones tácticas, patrullaje y reconocimiento, con distintos niveles de protección y movilidad.

LMV2

El Oshkosh JLTV, desarrollado originalmente para las Fuerzas Armadas estadounidenses, constituye una plataforma de elevada movilidad táctica, dotada de suspensión independiente, motorización diésel y capacidad de transporte aéreo en C-130. No obstante, será necesario establecer si alguna de sus configuraciones satisface íntegramente las dimensiones, disposición de tripulantes y demás condiciones particulares del requerimiento argentino.

Por su parte, el Iveco Defence Vehicles LMV2, de origen italiano, presenta una coincidencia particularmente interesante con varios de los parámetros exigidos, entre ellos peso, dimensiones, capacidad para cinco ocupantes, motorización y suspensión independiente. Se trata de una evolución del conocido LMV, desarrollada para incrementar las prestaciones de movilidad, protección y capacidad de carga.

En cuanto al Arquus Sherpa Light Scout, de fabricación francesa, también responde al concepto de vehículo blindado ligero destinado a misiones tácticas y de reconocimiento. Sin embargo, determinadas características dimensionales publicadas, particularmente su distancia entre ejes, exceden ligeramente los límites establecidos en el pliego argentino.

Arquus Sherpa Light Scout

Asimismo, la industria israelí dispone de distintas familias de vehículos blindados ligeros, entre ellas las desarrolladas por Plasan, MDT Armor y Carmor, aunque las configuraciones examinadas presentan diferencias técnicas o aspectos pendientes de verificación que impiden establecer, por el momento, una coincidencia integral con el requerimiento.

En cualquier caso, corresponde señalar que la compatibilidad con determinados parámetros técnicos no implica necesariamente el cumplimiento de la totalidad de las exigencias del Ejército Argentino, particularmente en materia de protección balística, dimensiones y configuraciones específicas.

Por lo tanto, la identificación de estas plataformas responde exclusivamente a una comparación técnica preliminar y no supone que sus fabricantes hayan presentado ofertas o mantengan negociaciones con las autoridades argentinas.

Más allá de las posibles procedencias, las especificaciones técnicas conocidas permiten establecer que el Ejército Argentino busca incorporar una plataforma nueva, blindada, de elevada movilidad y apta para misiones de exploración y reconocimiento.

La exigencia de unidades de fabricación reciente, producción en serie y características técnicas concretas reduce considerablemente el universo de vehículos que podrían satisfacer el requerimiento.

Por otra parte, si bien las actuales relaciones político-estratégicas que mantiene el Gobierno argentino con Estados Unidos e Israel constituyen elementos de contexto, estas no necesariamente determinan la procedencia del material a incorporar.

Lo concreto es que, a partir de la documentación técnica conocida, resulta posible establecer con bastante precisión el tipo de vehículo que pretende incorporar el Ejército Argentino.

Resta conocer qué fabricantes estarán en condiciones de responder a esas exigencias y, fundamentalmente, cuáles presentarán ofertas concretas. Será entonces cuando pueda determinarse si las características establecidas en el pliego encuentran correspondencia con alguna de las plataformas disponibles en el mercado internacional.

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