IRIONDO RETORNANDO A FADEA

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“Mirta Iriondo, actual decana de la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación (FAMAF) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC)”.

Una de las principales responsables del retorno de FAdeA a la órbita del Estado nacional, y conocedoras de esa fábrica, encabeza la lista de nombres en danza para conducir la mítica empresa cordobesa.

Por Carlos de la Vega

Mirta Iriondo es la actual decana de la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación (FAMAF) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC); cargo en el que se encuentra en su segundo mandato y al que accedió por primera en 2014 merced a haber sido docente e investigadora de esa institución y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) luego de su retorno en 1996 de Suecia. En el país nórdico se recibió de licenciada en Física Teórica, magister en Ingeniería Física y doctora en Matemática con Orientación en Tecnología. Todos estudios realizados en el celebérrimo Instituto Real de Tecnología de Estocolmo (KTH), una de las instituciones en su tipo más prestigiosas de Europa, de la que también fue docente, antes de emprender el retorno a la patria.

Con FADEA desde la cuna

Iriondo llegó al Ministerio de Defensa (MINDEF) en 2007 de la mano de la entonces ministra, Nilda Garré, para hacerse cargo de un puesto que no lograban cubrir con nadie satisfactorio, la Dirección General de Planificación Industrial y de Servicios para la Defensa (DGPISPD). Otrora responsable de las cerca de 50 empresas que supo tener el MINDEF bajo su órbita en los tiempos gloriosos de la industrialización nacional, entre las que se encontraban gigantes como Altos Hornos de Zapla; luego del desguace menemista, la DGPISPD había quedado reducida a un pálido reflejo de aquello, con poco personal y menos responsabilidades. La política de Garré de recuperar capacidades básicas para la defensa, que en el rubro productivo recibiría su “bautismo de fuego” con la reestatización de los astilleros TANDANOR en 2007 y la posterior recuperación de su vecino de la Armada Argentina (ARA), el rebautizado astillero “Almirante Storni” para formar el Complejo Industrial Naval Argentino (CINAR); le devolvió a la DGPISPD un rol relevante. Había otros proyectos también en danza. Iriondo se haría cargo de todos ellos.

Una de las iniciativas que avanzaba en el edificio Libertador, sede del MINDEF, por aquellos años era la recuperación para el Estado de la Fábrica Militar de Aviones (FMA) de Córdoba, concesionada en 1995 a la norteamericana Lockheed Martin a cambio de la compra de unos vetustos A-4. Parte de las “relaciones carnales” de Carlos Menem con la potencia del norte. Iriondo sería la responsable técnica de que la reversión de esa concesión se llevara a cabo.
Con una conciencia poco habitual en los políticos y funcionarios autóctonos, Iriondo privilegió durante su gestión la constitución de un equipo de especialistas que la pudieran asistir en las tareas que tenía por delante. El grupo más próximo lo conformó con antiguos colegas del Instituto Universitario Aeronáutico (IUA) emplazado en Córdoba, del que también había sido docente, y con varias personas expertas en temas específicos que buscó en otros espacios. A partir de ahí, se avocó a identificar, tanto dentro del MINDEF, como en las Fuerzas Armadas (FF.AA), quienes se mostraban como las/os más idóneos/as para sumarlos a los diferentes equipos de trabajo que en cada proyecto iba formando.

En diciembre de 2009 se produjo el traspaso definitivo de la FMA al ámbito del MINDEF, bajo la forma de una Sociedad Anónima con un nuevo nombre, Fábrica Argentina de Aviones “Brig. Juan Ignacio de San Martín” (FAdeA), en honor al mítico director de la empresa durante sus años de mayor gloria, entre 1946 y 1949. Todo el proceso de traspaso, diagnóstico y elaboración de un plan estratégico para que la empresa pudiera recuperar un rol productivo trascendente para la defensa, fue obra de Iriondo y su equipo. Como ejemplo basta citar que el acuerdo con EMBRAER de Brasil para que FAdeA participara del proyecto de avión de transporte militar KC-390 (hoy rebautizado como C-390) como proveedora de shipsets (conjuntos y subconjuntos de piezas y mecanismos), plasmado en una declaración de intenciones argentino brasileras del 28 de octubre de 2010; fue impulsado por ella. El contrato con EMBRAER, plenamente vigente en el presente, es uno de los pocos acuerdos de exportación de toda la historia de la fábrica de aviones de Córdoba.

Iriondo también impulsaba la recuperación de las capacidades de desarrollo de FAdeA, desactivadas en tiempos de Lockheed Martin, a través de proyectos concretos. El primero era recuperar el programa de modernización de los IA-63 Pampa y la finalización de las 18 estructuras que habían quedado en proceso de fabricación desde principios de la década del 2000 para transformarlos en otros tantos aviones (en realidad eran seis estructuras las que venían del 2001-2005, el resto se fabricarían en los años subsiguientes).

La modernización del Pampa pasaba por su remotorización y el cambio de parte de su aviónica, específicamente la destinada a la simulación de combates y navegación. Las estructuras se finalizaron entre 2011 y 2015, y la remotorización y la nueva aviónica en 2012 y 2013, respectivamente. Los éxitos mostrados por la actual gestión de Antonio Beltramone en FAdeA con nuevos Pampas producidos, se asientan en buena medida en las inversiones y el trabajo poco glamoroso, pero imprescindible, realizado en los años previos al 10 de diciembre de 2015.

Iriondo también impulsó la modernización del IA-58 Pucará, a fin de cambiar su planta motriz (el Astazou de la francesa Turbomeca – hoy parte del grupo Safran – que los propulsa dejó de fabricarse hace más de 20 años) y la aviónica de navegación y comunicaciones. Con sus retrasos, el Pucará Fenix, tal el nombre recibido por el prototipo modernizado, se encuentra nuevamente en la lista de proyectos en marcha de la actual FAdeA.

Otra iniciativa a la que Iriondo le dio un gran impulso fue a la del desarrollo del IA-73, un avión monomotor a pistón o turboprop, para entrenamiento primario de pilotos militares, que debería reemplazar a los nobles pero viejos T-34 Mentor, aprovechando, simultáneamente, una importante ventana de mercado que se estaba abriendo en toda América Latina a principios de la década de 2010 para este tipo de aviones. El IA-73 quedó en la nada, luego de la intempestiva retirada de los Mentor de servicio por parte de la FAA y la adquisición de los alemanes Grob 120 TP y los norteamericanos T-6 Texan II, entre 2013 y 2015. Posteriormente, a partir de 2014, FAdeA desarrolló y fabricó el IA-100, un avión biplaza con motor a pistón íntegramente construido en materiales compuestos, una tecnología que no existía en la fábrica cordobesa y fue incorporada gracias a la participación en el proyecto KC-390. El IA-100 permanece como un demostrador tecnológico y un testimonio de los proyectos que podría encarar FAdeA en un futuro inmediato.

Más allá de FAdeA

Iriondo dejó la DGPISPD en agosto de 2010 para pasar a la Subsecretaría de Investigación Científico y Desarrollo Tecnológico (SsICyDT) del MINDEF. En ese nuevo espacio tuvo a su cargo otros proyectos e instancias del MINDEF relacionadas al sistema científico, tecnológico y productivo para la defensa argentina. Sin ser exhaustivo en lo hecho en aquellos años en la SsICyDT, se pueden recordar algunos de los hitos más relevantes.

“La vinculación tecnológica, uno de los ejes de la gestión como decana de Irondo en la FAMAF. Imagen, presentación del primer hackaton Industria 4.0 organizado en esa facultad (2018). Iriondo junto a Roberto Avalle, entonces ministro de Industria de la Provincia de Córdoba (de pie, izquierda); Pablo De Chiara, entonces secretario de Industria provincial (hoy ministro de Ciencia y Tecnología de Córdoba – derecha); Diego Casali, entonces presidente del Cluster Tecnológico Córdoba (hoy presidente de la Agencia Córdoba Innovar y Emprender – lateral derecho) y Marcelo Tisera de Oixxio, empresa especializada en Industria 4.0 (lateral izquierdo)”

Cuando a finales de la década pasada y principios de la actual había llegado el momento de comenzar con la instalación de los radares primarios tridimensionales banda L de largo alcance (240 Mn) de uso militar que INVAP había desarrollado y producía en colaboración con Fabricaciones Militares (FM); Iriondo jugó un papel fundamental. Por su oficina pasó la implementación técnica en el ámbito del MINDEF del SINVICA (Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial) que Néstor Kirchner había puesto en marcha en 2004 (Decreto PEN N° 1.407/2004), y del cual, los radares primarios de INVAP eran un eslabón fundamental para avanzar en la soberanía tecnológica y adquirir nuevas capacidades exportadoras de punta para el país. Iriondo participó en la determinación de los primeros sitios para los radares primarios, cuya elección era crucial para garantizar el buen funcionamiento de los mismos. Si los radares no llegaban a funcionar como se esperaba la multinacional española Indra esperaba ansiosa para transformarse en la proveedora principal de Fuerza Aérea Argentina (FAA) en este tipo de sistemas de detección.

Posteriormente, Iriondo convencería a INVAP de que se involucrara en la modernización de los radares móviles de alcance medio (150 Mn) banda S, TPS-43 de la FAA. De ese trabajo, la empresa estatal rionegrina derivaría una nueva línea de trabajo que en la actualidad florece en desarrollos específicos para de radares móviles.

Iriondo también ha sido la “madre” del Sistema Aéreo Robótico Argentino (SARA), el proyecto más ambicioso en América Latina para el desarrollo de drones aeronáuticos de tecnología propia. Es de su autoría intelectual la Resolución MINDEF N° 1.484/2010 que puso en marcha al SARA. La idea central era crear una familia de drones que fueran desde los Clase I, a los Clase II y III, conformados por plataformas básicas que pudieran ser útiles, tanto para las Fuerzas de Seguridad, como paras las Fuerzas Armadas, y a partir de ello fueran configurables para cada necesidad específica. En la tarea de poner en marcha el programa SARA, Iriondo estuvo acompañada por dos de sus más estrechos colaboradores, los ingenieros aeronáuticos Gustavo Scarpin y Franco Giuggioloni, ambos del IUA. El segundo la sucedería como titular de la DGPISPD cuando ella pasó a la SSICyDT y luego sería vicepresidente de FAdeA entre 2013 y 2015.

El Gaucho fue otra iniciativa que la tuvo a Iriondo como protagonista destacada. Este vehículo liviano de exploración y reconocimiento, aerotransportable y lanzable, era un proyecto conjunto del Ejército Argentino (EA) con su par brasilero que databa de principios de los años 2000. Finalizada la primer década del siglo, el Gaucho aún no había logrado consolidar y homologar su diseño. Iriondo se hizo cargo desde la DGPISPD de la iniciativa que técnicamente se llevaba a cabo en el Batallón de Arsenales 601, ubicado en Boulogne (Provincia de Buenos Aires). Ahí entabló un excelente vínculo de colaboración con los suboficiales y oficiales avocados al Gaucho y éste pudo avanzar hasta la finalización de la etapa de diseño y la producción de los prototipos. Lamentablemente, la conducción de EA decidió no promover su producción en serie, pero de todas formas, la intervención de Iriondo le legó a los talleres de Boulogne, además de la experiencia de sus técnicos en el desarrollo de un proyecto concreto, un laboratorio de metrología del que carecían.

Iriondo también estuvo muy cerca de CINAR, con una activa participación en las primeras etapas de la reparación de media vida del submarino ARA “San Juan” y de la reconstrucción y modernización del rompehielos ARA “Almirante Irizar”. De modo similar, impulsó la construcción de los POM (Patrulleros Oceánicos Multipropósito) con ingeniería adquirida al astillero chileno ASMAR. Aunque el proyecto luego se frustró, la iniciativa tenía varias virtudes. Si se hubiera concretado, además de haber dotado a la Armada de buques de patrulla de producción nacional de última generación, le hubiera permitido a TANDANOR desarrollar capacidades de ingeniería básica y de detalle de las que carecía por haber sido históricamente un astillero de reparaciones. Por otro lado, el “Almirante Storni” tampoco disponía de esas capacidades al haber sido desguazado en los ’90 (adivinen por quien) y prácticamente lo único que había quedado en uso eran sus formidables naves de producción cubiertas y sus puentes grúas, preservados gracias a un encomiable esfuerzo de la Armada Argentina.

En otros temas, en los pasillos del MINDEF los/as empleados/as históricos recuerdan el trabajo desplegado por Iriondo para potenciar el PIDDEF (Programa de Investigación y Desarrollo para la Defensa) y reactivar el RPIDFA (Régimen para el Personal de Investigación y Desarrollos de las Fuerzas Armadas).

El PIDDEF había sido ideado y puesto en marcha en 2008 por el primer subsecretario de la SsICyDT (en ese año Garré creó la mencionada subsecretaría para jerarquizar y dar un nuevo impulso a la ciencia y la tecnología para la defensa), Andrés Carrasco, con el propósito de contar con un sistema para el financiamiento y la selección de proyectos de investigación y desarrollo de pequeña y mediana envergadura que fueran útiles para la defensa nacional. Si bien el mérito de la creación del PIDDEF fue de Carrasco, sería Iriondo quien sistematizaría el sistema conformando las comisiones de evaluación, fijando los criterios de elegibilidad, estableciendo las prioridades temáticas y complementándolo con un esquema de becas para jóvenes en formación que permitiera comenzar a atacar un problema grave del sistema científico-tecnológico (CyT) argentino para la defensa, el envejecimiento de su planta de investigadores y tecnólogos.

El RPIDFA es uno de los mecanismos más antiguos, interesantes y desconocidos del sistema de CyT para la defensa. Nacido en 1973, es en cierta forma un gemelo del CONICET, pero para científicos y técnicos de los organismos de las FF.AA o del MINDEF, como es el caso del CITEDEF (Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa). Como tantas otras cosas, el RPIDFA no escapó a la decadencia de los años neoliberales de fines del siglo XX. Para 2010 sus vacantes estaban congeladas, no se realizaban evaluaciones para ingresos, ni ascensos y el sistema adolecía de muchas arbitrariedades. En menos de dos años de gestión Iriondo pudo reencaminar el RPIDFA hacia los lineamientos de su misión original. Uno de sus logros, fue la constitución de comisiones evaluadores formada por personal del sistema de CyT de defensa, junto a especialistas externos, al modo como se trabaja en CONICET.

Iriondo dejó el MINDEF en octubre de 2012 siendo ministro de Defensa, Arturo Puricelli. Una de las últimas iniciativas en las que estaba embarcada por entonces era la puesta en marcha de un programa nacional de desarrollo de misiles. Una iniciativa que complementaba a la perfección las capacidades en ingeniería y producción de radares que el país había desarrollado. La Fuerza Armada que más entusiastamente acogió la idea fue la Armada, que precisaba iniciar la modernización de los sistemas Albatros que defienden a sus destructores Meko 360. Alejada Iriondo de Defensa, los misiles quedaron para otra ocasión.

Un triángulo en la práctica

Jorge Sábato, uno de los mayores referentes de la historia del programa nuclear argentino, formuló en la década de 1960, junto a Natalio Botana, el famoso “Triángulo” que lleva su nombre. “El Triángulo de Sábato” brinda una representación simbólica, a través de los tres vértices que lo conforman, el Estado, la academia y las empresas (sector productivo); de los elementos que deben estar presentes e interactuar para que un país alcance el desarrollo.

En sus años como decana de la FAMAF, Iriondo ha logrado imprimirle a la Facultad que conduce un impulso hacia la vinculación con el medio productivo cordobés que, si bien tenía antecedentes en gestiones previas, alcanzó durante sus dos mandatos niveles antes no registrados, tanto en diversidad, como en profundidad. La concepción detrás de estas acciones ha sido contribuir a darle al mundo académico el rol que debe tener en el desarrollo del país, empezando por el entorno más próximo. En definitiva, una aplicación práctica del Triángulo de Sábato.

La FAMAF siempre contó con un gran prestigio a nivel nacional y regional por el nivel académico de sus docentes e investigadores, y por las actividades científicas que en ella se realizan; pero esos conocimientos acumulados podían ser, además, de gran utilidad para las industrias locales. Bajo la conducción de Iriondo la FAMAF formalizó un vínculo de cooperación permanente con el Cluster Tecnológico Córdoba (CTC), en el que también participa el Centro de Computación de Alto Desempeño (CCAD) de la UNC. El CTC es el mayor agrupamiento de empresas privadas desarrolladoras de software del interior del país y del convenio con la FAMAF surgió una Diplomatura en Ciencias de Datos, Aprendizaje Automático y sus Aplicaciones, orientada a la formación, en estas nuevas líneas en auge dentro de la computación, del personal de las empresas privadas que lo conforman y de los organismos públicos cordobeses, o de cualquier parte del país.

La búsqueda de orientar la actividad científica a temas de impacto concreto en el sistema productivo, alcanzó recientemente otro hito en la FAMAF, la aprobación por parte del Ministerio de Educación de la nación de una Licenciatura en Matemática Aplicada, con una tecnicatura como título intermedio, que comenzará a dictarse en 2020. Una propuesta académica que casi no registra antecedentes en el país.

Nuevos tiempos, viejos desafíos

El anuncio en varios medios nacionales de la llegada de Iriondo a FAdeA generó numerosas reacciones en las redes. Ocultados por el anonimato aparecieron algunas críticas a su modo de vinculación con las FF.AA. Ciertas descalificaciones pasaron por su pasado de militancia política, en sus años de adolescencia, que la llevaron a ser secuestrada y torturada en los campos de concentración de El Vesubio (Buenos Aires) y La Perla (Córdoba). Fue esa tragedia, la que la motivó, una vez liberada en 1979, a exiliarse en Suecia. Iriondo ha sido una de las principales testigos en los juicios por crímenes de lesa humanidad que se han realizado en la Ciudad de Córdoba. Paradójicamente, a la hora de hacerse cargo de sus responsabilidades en el MINDEF, fue una de las principales promotoras de la recuperación de las capacidades tecnológicas de las FF.AA.

La militancia política de Iriondo, junto a su perfil profesional, son bien conocidos en los círculos que frecuenta y en su Córdoba natal. En las últimas elecciones presidenciales fue candidata a diputada nacional del Frente de Todos por su provincia. Estaba cuarta en la lista y no le alcanzó para ser electa.

El Ministerio de Defensa asegura que todavía no está confirmado quien conducirá a la fábrica de aviones de Córdoba. Si fuera Iriondo probablemente la secundaría Franco Giuggioloni en la vicepresidencia. El estatuto habilita hasta cinco directores (presidente y vicepresidente, incluídos). Resta ver quiénes ocuparán los demás cargos. No es necesario que todas las vacantes sean llenadas para poder empezar a funcionar con una nueva conducción. También se menciona como candidato a miembro del directorio de FAdeA a Horacio Viqueira, quien ya integró ese cuerpo en tiempos de las presidencias de Jaime Saiegh (2010-2011) y Raúl Argañaraz (2011-2013). Más allá de las especulaciones, el ministro Agustín Rossi no habría hecho una elección a la ligera si finalmente se inclinara por Iriondo.

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