Tras la baja del TC-53, la Fuerza Aérea Argentina analiza revivir el Fokker F-28 TC-52

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Por Marcelo R. Cimino

Luego de detectadas novedades importantes, que obligaron adelantar la baja del Fokker F-28 TC-53, la Fuerza Aérea Argentina (FAA) junto a la Fábrica Argentina de Aviones «Brig San Martin» (FAdeA), analizan la viabilidad de revivir al Fokker F-28 TC-52 , que actualmente se encuentra preservado en la I Brigada de El Palomar.

La data histórica inmediata de la aeronave Fokker F-28 Mk 1000C «Fellowship» matrícula TC-52 S/N 11074, indica que el ejemplar ingresó en LMAASA de julio de 2006, permaneciendo hasta julio de 2012 (72 meses) a efectos de cumplimentar una inspección D-Check. En marzo de 2015 ingresó en FAdeA, permaneciendo hasta octubre de 2015 (7 meses), período en el que se le realizó una inspección C-Check. En tanto, en septiembre de 2018 le habría cabido la inspección 2C-Check, no obstante quedó en carácter de «vencido en inspección», pasando a estado de preservación en la I Brigada de El Palomar. Por su parte, el Fokker F-28 Mk1000C TC-52 acumula en su haber 23.678 hs de vuelo y 27.308 ciclos.

A grandes rasgos, completada la 2C-Check, al TC-52 le quedarían unos 36 meses de vida La idea es hacer la inspección del F-28 en Palomar mismo, utilizando elementos y rotables aún sin vencer del resto de la flota, para lo cual se está analizando el status de los otros Fokker dados de baja. En tanto, hay en existencia tres motores Rolls Royce Spey 555-15 con suficientes horas remanentes, de manera que los mismos se rotarían en función de acompañar la vida operativa del sistema.

Según la documentación presentada por la FAA en el esquema programático de mantenimiento, el alcance de los boletines de servicio a cumplimentar (SOW -Statement of Work) indican que el TC-52 requiere unas 3300 hs de trabajo, que representan aproximadamente entre 70 y 75 días de trabajo, con un plantel de 10 ingenieros y técnicos. Aunque hay que aclarar, que normalmente las horas de inspección de una aeronave, terminan siendo el doble de las presentadas en el SOW. Es decir, que para llevar adelante la inspección en los plazos expresados, es necesario aumentar el número de personal calificado, circunstancia no menor, ya que FAdeA hoy no dispone de ese capital humano especializado. Una posible solución podría ser trabajar con personal de «El Palomar», que dicho sea de paso, tampoco sobra.

Por lo pronto, estimado lector, la falta de inversión en los últimos 35 años, la nula visión estadista, errores de planificación (el TC-55 hoy al aire libre, se encontraba en mejores condiciones que los que siguieron operando), el omnipresente desinterés y desidia política, junto a decenas de promesas incumplidas, nos encuentra con una Fuerza Aérea sin aeronaves intermedias de uso mixto. Cuando la Argentina es una nación geográficamente extensa, con enormes recursos naturales estratégicos explotados por propios y extranjeros y que bien podrían destinar un mínimo aporte para medios de estas características.

Fokker F-28 TC-53 recientemente dado de baja por múltiples fisuras detectadas. Este ejemplar acumula en su haber 24.525 hs de vuelo y 28.308 ciclos.

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Tras la baja del TC-53, la Fuerza Aérea Argentina analiza revivir el Fokker F-28 TC-52 – Por Marcelo R. Cimino

 

 

 

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