ATAQUE AL PORTACONTENEDORES ATLANTIC CONVEYOR

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El golpe más duro de la contienda aeronaval

El martes 25 de Mayo, fecha muy particular para los argentinos, el COMANDO DE LA AVIACIÓN NAVAL, por una posición recibida desde las islas, impartió la orden de atacar un blanco que se encontraba a 100 millas al Noreste de Puerto Argentino.

Este vuelo que se efectuó con un doble reabastecimiento en vuelo, fue realizado por el Capitán de Corbeta Roberto CURILOVIC y el Teniente de Navio Julio BARRAZA, convirtiéndose, con una duración de cuatro horas, en el más largo de todos los efectuados.

La distancia al objetivo desde la BASE AERONAVAL RÍO GRANDE era cercana a las 500 millas. De acuerdo con lo planificado y teniendo en cuenta los parámetros de sector y perfil ya mencionados, se solicitó que el avión tanque fuera ubicado al este de Puerto Deseado y a unas 160 millas. Si bien el camino a recorrer para este ataque era muy largo, permitiría pasar a más de 100 millas al Norte de las islas Malvinas, lo que aseguraba la no detección de los aviones por parte de decenas de buques ingleses que a esta altura de las operaciones se encontraban en las inmediaciones del extremo oriental de las islas.

Los aviones, luego del despegue, efectuaron su reabastecimiento en vuelo sin dificultades. Los dos “SUPER ETENDARD” iniciaron su pierna final de ataque, a más de 270 millas del blanco.

A las 1632 horas luego de tener en la pantalla radar los ecos de los blancos fueron lanzados dos misiles, uno por cada avión, a una distancia similar a la utilizada en el lanzamiento al “SHEFFIELD”; ambos partieron en óptimas condiciones. Como en la misión del “SHEFFIELD” no fueron interferidos ni en la fase de ataque, ni en la de escape.

Luego del lanzamiento, y siempre en vuelo rasante, se dirigieron al aeródromo de Puerto Deseado para aterrizar, ya que la distancia a Río Grande era excesiva. Ya en camino, un encuentro no previsto con el avión tanque que había permanecido orbitando durante todo el desarrollo del ataque, permitió reabastecer nuevamente a los aviones. Es así como, ya de noche, regresaron a la BASE AERONAVAL RÍO GRANDE.

Quedaba en la práctica demostrado que este procedimiento era exitoso. La precisión de la posición del objetivo, obtenida por la Armada, desde las islas, permitió concretar un ataque que, ante la ausencia de exploración efectiva, no hubiese sido posible en otras condiciones.

El “ATLANTIC CONVEYOR” se hundió, y con él se perdieron pertrechos y repuestos vitales para la logística de las operaciones inglesas.
Este hecho fue posteriormente resaltado por un sinnúmero de revistas especializadas inglesas y por el mismo Comandante de la Fuerza de Desembarco Británica, General Jeremy MOORE, en declaraciones publicadas en diferentes medios de difusión de la Argentina y del exterior.

Extracto del Artículo “LA 2ª ESCUADRILLA AERONAVAL DE CAZA Y ATAQUE
EN MALVINAS” – Página 39 a 46- Revista Mach 1 Año XIX Nº62

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